Historia

“Reynando en España los siempre invictos Monarchas y Catholicos Reyes Don Phelipe Quinto y Doña Isabel de Farnesio, se dio principio a esta Real Fabrica de hoja de lata y sus adherentes, jamas vista en España”
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Iniciadas las obras en 1725, la Real Fabrica de Hojalata de San Miguel fue la primera fábrica de estas características fundada en España. Es por tanto el primer alto horno y la primera industria siderúrgica nacional.

Se eligió como emplazamiento este apartado rincón de la Serranía de Ronda por su riqueza maderera, indispensable para obtener el carbón vegetal que se empleaba en la fundición, por la existencia de minas de hierro superficiales y por la posibilidad de aprovechar la pendiente y el agua del río Genal para mover las ruedas de la maquinaria. Además la situación alejada de esta fábrica se consideró una ventaja para proteger el “secreto” de la fabricación de hojalata, aunque este factor se convirtió pronto en un grave inconveniente.

La fabrica se configuró como un pequeño pueblo, constaba de varias fraguas para la transformación de los lingotes, martillos para la fabricación de la chapa, almacenes, hornos, caballerizas, taberna, capilla, tiendas etc… Además existía un “cuarto secreto” donde se realizaba el proceso de estañado.

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Se trataba de una producción con un proceso integrado: desde el lavado del mineral hasta la terminación y embalado de la producción (al principio de unas dos toneladas diarias).

Para poder distribuir la producción fue necesario construir una vía de acceso desde Estepona a través del Jardón y el puerto del Chaparral, un trazado casi impracticable ya que había que dar numerosos rodeos para subir atravesando zonas con gran densidad arbórea.

Al principio se utilizaron mulas para el transporte de mercancías pero pronto tuvieron que ser sustituidos por camellos solicitados al Real Sitio de Aranjuez, mas adaptados y resistentes para llevar grandes cargas.

La factoría tuvo una plantilla de personal fijo de unas 48 personas, incluyendo un capellán que hablaba Español, Alemán y Francés ya que gran parte del personal era extranjero.

La fábrica en sus inicios necesitó de operarios especializados para la elaboración del producto, pero se trataba de una técnica pionera que no se utilizaba aún en España, por este motivo tuvieron que contratar una treintena de técnicos alemanes al mando de dos ingenieros suizos.

Cuenta la leyenda que estos trabajadores tuvieron que salir del país escondidos en barricas de vino ya que estaba prohibida la contratación para preservar los secretos de la industria y evitar la competencia.

La fábrica estuvo en funcionamiento hasta 1788, fecha en la que cayó en el abandono convirtiéndose en un centro de encuentro y escondite de bandoleros y contrabandistas.

A principios del siglo XXI la Antigua Fabrica ha sido rescatada de su inminente ruina, restaurada y reconvertida en una Bodega Artesana y Ecológica.